abril 27, 2007
abril 25, 2007
Un día en las carreras
Bueno, para que veáis que Fran también de vez en cuando disfruta de la conducción...
abril 01, 2007
Bermellar
Aquí os dejo unas fotografías de este fin de semana en Bermellar, sin niños. Tengo un vídeo del Spa privado que ya colgaré. Hasta después de Semana Santa.
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| Bermellar 2007 |
marzo 27, 2007
María sin diente
Fotos Casa Rural
Con un poco de retraso aquí os pongo más fotos de la Casa Rural. Pinchar en la foto y veréis todas.
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| Casa Rural |
marzo 17, 2007
Fotos en la Casa Rural de Navalafuente
Aloha.
Hacía tiempo que no blogueaba y me he decidido por fin a escribir unas líneas.
Como no tenía muchas ganas de estar picando fotitos para pegar aquí, he pensado que lo mejor es subirlas a mis álbumes web de Picasa y que podáis acceder todos a verlas directamente allí. Creo que es más cómodo. Así pues, preparaos todos que pongo el enlace. Lo único que os aviso es que he hecho una selección del material y en bruto, no están editadas.
Por último, a ver si seguimos escribiendo que esto se muere....
Bueno, sin más dilación PULSAR AQUÍ.
Hasta la próxima.
Hacía tiempo que no blogueaba y me he decidido por fin a escribir unas líneas.
Como no tenía muchas ganas de estar picando fotitos para pegar aquí, he pensado que lo mejor es subirlas a mis álbumes web de Picasa y que podáis acceder todos a verlas directamente allí. Creo que es más cómodo. Así pues, preparaos todos que pongo el enlace. Lo único que os aviso es que he hecho una selección del material y en bruto, no están editadas.
Por último, a ver si seguimos escribiendo que esto se muere....
Bueno, sin más dilación PULSAR AQUÍ.
Hasta la próxima.
febrero 26, 2007
febrero 25, 2007
enero 30, 2007
Mi Pueblo
No sé como llegué a parar a este pueblecillo alejado de la mano de Dios, con sus árboles que nunca florecen, con su pequeña plaza, con sus casas hechas de una arenosa piedra y con sus calles plagadas de ratas y animales muertos a causa del hambre o alguna enfermedad.
Los enormes muros que rodean el pueblo lo aíslan del resto del mundo y sus habitantes ignoran lo que hay tras esas enormes murallas.
Me solía sentar en una silla de madera a observar la soledad que asolaba cada rincón del pueblo; esperaba impaciente el día en que la muerte me sacara de ese maldito lugar en el que las personas no tenían mas alimento que la hierba seca y el lodo que se acumulaba en las rocas, y no tenían más bebida que el agua que se colaba por debajo de la muralla los días que llovía fuera; la gente esperaba a que entrara al pueblo algo de agua para poder saciar su sed, algunos, esperaban toda su vida sin conseguir nada.
En el pueblo había una leyenda de que fuera todo era perfecto el cielo no estaba oscuro como en el pueblo, sino claro e iluminado por el resplandor del sol, los árboles daban frutos dulces que calmaban el hambre y la sed,
Los verdes prados se cubrían de flores y no existían las enfermedades, ni el hambre, ni la sed; todo era felicidad allí fuera según contaban las leyendas.
Para mí era como un paraíso que tenía al alcance de mi mano pero al que no podía llegar de ningún modo.
Aquella noche soñé que estaba sumido en la oscuridad de un túnel en el que al final veía una luz a la que, por más que corría, no conseguía llegar de ningún modo, y tras un rato, me rendía ahogado en la desesperación de no lograr alcanzar esa meta que había ante mí.
Me enfurecía el pensar que tras esos muros estaba mi sueño inalcanzable y me dispuse a franquearlos para así lograr mi única meta en la vida, pero por más que lo intentaba no lograba atravesarlos de ningún modo.
Mas de la mitad de mi vida la ira me ha estado carcomiendo el alma, pues nunca logré atravesar los muros, y hoy, en mi lecho de muerte, espero a que lo inevitable ponga fin a todo este sufrimiento que me ha acompañado en vida.
Victor Valbuena Martínez
Los enormes muros que rodean el pueblo lo aíslan del resto del mundo y sus habitantes ignoran lo que hay tras esas enormes murallas.
Me solía sentar en una silla de madera a observar la soledad que asolaba cada rincón del pueblo; esperaba impaciente el día en que la muerte me sacara de ese maldito lugar en el que las personas no tenían mas alimento que la hierba seca y el lodo que se acumulaba en las rocas, y no tenían más bebida que el agua que se colaba por debajo de la muralla los días que llovía fuera; la gente esperaba a que entrara al pueblo algo de agua para poder saciar su sed, algunos, esperaban toda su vida sin conseguir nada.
En el pueblo había una leyenda de que fuera todo era perfecto el cielo no estaba oscuro como en el pueblo, sino claro e iluminado por el resplandor del sol, los árboles daban frutos dulces que calmaban el hambre y la sed,
Los verdes prados se cubrían de flores y no existían las enfermedades, ni el hambre, ni la sed; todo era felicidad allí fuera según contaban las leyendas.
Para mí era como un paraíso que tenía al alcance de mi mano pero al que no podía llegar de ningún modo.
Aquella noche soñé que estaba sumido en la oscuridad de un túnel en el que al final veía una luz a la que, por más que corría, no conseguía llegar de ningún modo, y tras un rato, me rendía ahogado en la desesperación de no lograr alcanzar esa meta que había ante mí.
Me enfurecía el pensar que tras esos muros estaba mi sueño inalcanzable y me dispuse a franquearlos para así lograr mi única meta en la vida, pero por más que lo intentaba no lograba atravesarlos de ningún modo.
Mas de la mitad de mi vida la ira me ha estado carcomiendo el alma, pues nunca logré atravesar los muros, y hoy, en mi lecho de muerte, espero a que lo inevitable ponga fin a todo este sufrimiento que me ha acompañado en vida.
Victor Valbuena Martínez
Mis Reyes
Bueno como veo que esto se está muriendo, vamos a darle un poco de vida. Como sabéis cuando nos vamos haciendo mayores, intentamos hacer cosas que no hemos hecho antes como submarinismo, padel... mi última hazaña consiste en dedicarme al ciclismo y como los Reyes son Mágicos me trajeron lo que véis en las fotos, poco a poco me iré comprando cosas e iré superando.

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