Aloha.
Ayer disfruté muchísimo desde mi asiento de abonado, ganando al máximo rival de 17 puntitos. Lo único, que es un coñazo ver un partido de baloncesto del RM contra el Estu, con la pandilla de impresentables de los llamados "Demencia" detrás de tí, diciendo gilipolleces.
Cada vez me caen peor. Son de esas aficiones, antiguamente modelo, por eso de que siempre animaban aunque su equipo fuese perdiendo de 20, pero que desde hace algún tiempo sólo saben animar (por decir algo), metiendose con el rival, mediante insultos y demás. Hace poco leí que son la única afición de baloncesto (en España) que no ha respetado un minuto de silencio por un fallecido del equipo rival. Esto los descalifica para siempre, en tanto no cambien de actitud.
Bueno, por lo menos les dimos "pal pelo". Ayer al RM le salía todo: buena defensa, buen rebote (donde Felipe Reyes se salió, al contrario de toda la temporada), excelente en tiro (anotando 15/30 en triples, más tiros de 3 que de 2). Al Estu, nada de nada. Sólo Carlitos Jiménez, en lo suyo, como buen jugador de equipo. Sin este jugador, el Estu estaría luchando por sobrevivir en la ACB.
En fin, mañana el segundo capítulo, que me atrevo a decir que espero que sea como el de ayer. Además, se me olvidaba, día redondo con la gran victoria de Nadal.
¡Arriba la Armada Española!
junio 04, 2005
junio 02, 2005
Prohibido
Espero que a nadie se le ocurra comentar nada de la película Star Wars III, yo quiero ir a verla, si alguien se apunta que me lo diga.
Andriu si quieres una máscara buena, vete a Toys`rus y verás la exposición que han puesto sobre Star Wars.
Por cierto si alguien quiere ir a comer el sábado o el domingo al campo, que me llame.
Por último comentar que por fin he vendido el piso. Esto se merece unas cervezas o algo mas.
Hasta Luego
Andriu si quieres una máscara buena, vete a Toys`rus y verás la exposición que han puesto sobre Star Wars.
Por cierto si alguien quiere ir a comer el sábado o el domingo al campo, que me llame.
Por último comentar que por fin he vendido el piso. Esto se merece unas cervezas o algo mas.
Hasta Luego
Star Wars III
Aloha.
*** ESTO NO CONTIENE SPOILERS ***
El pasado lunes por la mañana asistí por fin al cierre de un ciclo. Aquel que comenzó allá por 1977, cuando yo tenía 9 añitos.
Todavía lo recuerdo, mi hermano Anhell, mi padre y yo, en la cola del Real Cinema. Sales de ver la peli y todos los niños disparando nuestras pistolas láser. Por supuesto atemorizados por un malvado señor muy alto, con traje, capa y casco negro. Un tal Darth Vader.

*** ESTO NO CONTIENE SPOILERS ***
El pasado lunes por la mañana asistí por fin al cierre de un ciclo. Aquel que comenzó allá por 1977, cuando yo tenía 9 añitos.
Todavía lo recuerdo, mi hermano Anhell, mi padre y yo, en la cola del Real Cinema. Sales de ver la peli y todos los niños disparando nuestras pistolas láser. Por supuesto atemorizados por un malvado señor muy alto, con traje, capa y casco negro. Un tal Darth Vader.
Años después, me fui dando cuenta de que es uno de mis personajes favoritos de toda la ficción que se puede encontrar por ahí. Incluso hubo una época en que casi me compro una máscara. Era bastante mala la reproducción así que lo dejé estar.
En todo caso, después de ver la "precuela", como la llaman por ahí, me sigo quedando con la trilogía original. Existen multitud de defectos de correlación, o, no se como decirlo entre las 3 primeras entregas y las antiguas 3 siguientes.
Al unir todas, me quedo con que es la historia de un tipo llamado Vader, desde niño hasta que muere ya talludito.
Ultimamente estoy leyendo muchos comentarios y opiniones del Episodio III, que es el que está de moda, y sinceramente comparto muchas de las críticas que se dicen por ahí. Pero bueno, cada uno escribiría la historia de manera diferente. El montar un imperio como el de Lucas, tiene mucho mérito, aunque con las 3 últimas películas ha dejado bastante que desear (opinión personal). No obstante, sigo siendo fiel seguidor de una saga que dura ya 28 años. Soy muy fan del malo más malo de la historia del cine de galaxias...
En todo caso, después de ver la "precuela", como la llaman por ahí, me sigo quedando con la trilogía original. Existen multitud de defectos de correlación, o, no se como decirlo entre las 3 primeras entregas y las antiguas 3 siguientes.
Al unir todas, me quedo con que es la historia de un tipo llamado Vader, desde niño hasta que muere ya talludito.
Ultimamente estoy leyendo muchos comentarios y opiniones del Episodio III, que es el que está de moda, y sinceramente comparto muchas de las críticas que se dicen por ahí. Pero bueno, cada uno escribiría la historia de manera diferente. El montar un imperio como el de Lucas, tiene mucho mérito, aunque con las 3 últimas películas ha dejado bastante que desear (opinión personal). No obstante, sigo siendo fiel seguidor de una saga que dura ya 28 años. Soy muy fan del malo más malo de la historia del cine de galaxias...
mayo 31, 2005
Jim-Box
Aloha.
Mi hermano me pasó un sitio web donde se puede apreciar la realización de cortos de un tipo que se hace llamar Jim-box. El que me recomendó, llamado Take Off está pero que muy bien.
A ver si aprendemos a hacer cositas, aunque sean bastante peores. Entre todos podríamos hacer algún cortito majo, sin intención de presentarlo en ningún concurso. ¿O sí?
Mi hermano me pasó un sitio web donde se puede apreciar la realización de cortos de un tipo que se hace llamar Jim-box. El que me recomendó, llamado Take Off está pero que muy bien.
A ver si aprendemos a hacer cositas, aunque sean bastante peores. Entre todos podríamos hacer algún cortito majo, sin intención de presentarlo en ningún concurso. ¿O sí?
mayo 30, 2005
Por qué creo a Pío Moa
Nota de prensa: El historiador y colaborador de Libertad Digital Pío Moa ha sufrido un intento de agresión por parte de una veintena de radicales de extrema izquierda que irrumpieron en el Aula Magna de la Universidad Carlos III donde ofrecía una conferencia sobre la República. Enarbolando banderas tricolor, trataron de boicotear el acto. El Rector, Gregorio Peces Barba, ha mostrado su malestar, pero no por el intento de agresión, sino por invitar a Pío Moa a una conferencia sin consultarle. Vea dentro los carteles que llamaban al boicot antes de la conferencia.
Que historiadores como Pío Moa, o César Vidal, estén publicando libros de éxito en los que se revisa la historia de nuestra guerra civil y sus prolegómenos, está provocando verdadero pánico en la izquierda española. Tanto por el hecho de que cada vez queda más patente que la causa de nuestra fratricida confrontación no se redujo a que cuatro militares fascistas aniquiladores de derechos y libertades irrumpieran caprichosamente en el paraíso democrático que había forjado la república, como por el volumen de ventas cosechado por estos escritores, lo que puede ir dando al traste con tantos años de propaganda y demagogia, verdadero saco sin fondo de recolección de votos de la izquierda. El primer punto a destacar, es que parece razonable que sean historiadores los que hablen de Historia, y discutan sobre ello en debates, fundaciones y ateneos varios. Lo que me parece abyecto es que sean políticos los que saquen estos temas del cajón de la Historia y los arrojen al ruedo político para beneficiarse de ello, aunque esto signifique volver a abrir heridas y crear divisiones y odios en la población, no digo más que hasta se permiten hacer distinción entre “buenos y malos”. Por supuesto me refiero a políticos del PSOE principalmente, ya que Izquierda Unida carece de relevancia alguna, y PNV, ERC, ETA-Batasuna y compañía es lo que han hecho siempre, y es su sentido de existir.
Por otra parte, además de la indudable calidad y rigor de los trabajos de Moa o Vidal, basados en buena medida en una documentación exhaustiva, contrastada y depurada, existe el pequeño detalle que gran parte de lo que leo en esos libros lo estoy reviviendo hoy día. Cuando oigo a estos políticos progres vociferar que en las legislaturas de Aznar hemos vivido unos años negros de vuelta a la dictadura, con la supresión de buena parte de nuestras libertades, me quedo estupefacto, ya que lo que yo he experimentado han sido unos tiempos prósperos y de garantías democráticas. Ver a Llamazares como vociferaba en absolutamente TODAS las cadenas de televisión, prensa y radio que no había libertad de expresión, es cuando menos paradójico. O que cientos de militantes del PSOE ataquen las sedes del PP en aras de la libertad, o que el gobierno actual pacte con todos los partidos la expulsión del PP –MEDIA ESPAÑA- de las instituciones, -aunque estos partidos sean proclives a la desintegración de nuestro país, simpatizantes del terrorismo, como PNV, ERC, o aun más, terroristas como Batasuna o derivados-. Este tipo de cosas me recuerda enormemente al Pacto de San Sebastián para acabar con la monarquía o posteriores para terminar con la CEDA, -como el conato de Golpe de estado en 1934 porque un partido de derechas ganó las elecciones, algo que nunca ha tolerado la izquierda- . El colmo de la desesperanza es observar como Peces Barba llama “bueno” a Carrillo, responsable directo y artífice de miles de muertes en la guerra civil, pone el grito en el cielo junto con sus “compañeros” cuando a éste le atacan unos descerebrados y estúpidos ultras en la presentación de un libro, y permite que durante días se forme una campaña “antifascista” en su universidad para atacar a un ESCRITOR como Pío Moa, y no sólo no emite ni una palabra de desaprobación a éstos actos, sino que además ha dejado entrever que se encargará de que no vuelva por allí este historiador. Esta es la libertad de “su” expresión. El colgar el sambenito de fascista a cualquiera que no comulgue con las ideas de partidos como el PSOE –ideas por otra parte cambiantes, según sople el viento, y si no que se lo digan a Nicolás Redondo Terreros, Rosa Diez y demás- es muy viejo. Hoy día, están sufriendo estos descalificativos los políticos del PP, como Mariano Rajoy, o Esperanza Aguirre, símbolo últimamente de la “ultraderecha”, como hace 70 años se lo decían a Gil Robles y se justificaba así –y aun hoy día- actos como el levantamiento del 34, muy “legítimo para que esta ultraderecha no acabe con nuestras libertades”. Y sin embargo, uno ve que son políticos que simplemente defienden el liberalistmo, y que con sus aciertos y sus errores, no ponen en solfa los principios elementales de un país y del Estado de derecho, sino que se dedican a sus quehaceres políticos sin aportar diariamente cuatro o cinco disparatados titulares a la prensa como actualmente ocurre . Ahora les toca a historiadores y escritores, que se han salido del carril marcado por el dogma de la izquierda, y por tanto son peligrosos y hay que acabar con ellos. Zapatero, Peces Barba, Llamazares y todos estos, pueden gritar lo que quieran y llenarse la boca con que son ellos los portadores y defensores de principios elementales como la libertad de expresión, pero sus hechos nos muestran lo contrario, y yo amigos míos no me limito a vivir de topicazos sino que trato de estar informado y analizar estas situaciones, así que a mí no me engañan.
Y así se escribe la Historia. Esta la estoy viendo con mis propios ojos y no me la tienen que contar. Por eso creo a Pío Moa.
Que historiadores como Pío Moa, o César Vidal, estén publicando libros de éxito en los que se revisa la historia de nuestra guerra civil y sus prolegómenos, está provocando verdadero pánico en la izquierda española. Tanto por el hecho de que cada vez queda más patente que la causa de nuestra fratricida confrontación no se redujo a que cuatro militares fascistas aniquiladores de derechos y libertades irrumpieran caprichosamente en el paraíso democrático que había forjado la república, como por el volumen de ventas cosechado por estos escritores, lo que puede ir dando al traste con tantos años de propaganda y demagogia, verdadero saco sin fondo de recolección de votos de la izquierda. El primer punto a destacar, es que parece razonable que sean historiadores los que hablen de Historia, y discutan sobre ello en debates, fundaciones y ateneos varios. Lo que me parece abyecto es que sean políticos los que saquen estos temas del cajón de la Historia y los arrojen al ruedo político para beneficiarse de ello, aunque esto signifique volver a abrir heridas y crear divisiones y odios en la población, no digo más que hasta se permiten hacer distinción entre “buenos y malos”. Por supuesto me refiero a políticos del PSOE principalmente, ya que Izquierda Unida carece de relevancia alguna, y PNV, ERC, ETA-Batasuna y compañía es lo que han hecho siempre, y es su sentido de existir.
Por otra parte, además de la indudable calidad y rigor de los trabajos de Moa o Vidal, basados en buena medida en una documentación exhaustiva, contrastada y depurada, existe el pequeño detalle que gran parte de lo que leo en esos libros lo estoy reviviendo hoy día. Cuando oigo a estos políticos progres vociferar que en las legislaturas de Aznar hemos vivido unos años negros de vuelta a la dictadura, con la supresión de buena parte de nuestras libertades, me quedo estupefacto, ya que lo que yo he experimentado han sido unos tiempos prósperos y de garantías democráticas. Ver a Llamazares como vociferaba en absolutamente TODAS las cadenas de televisión, prensa y radio que no había libertad de expresión, es cuando menos paradójico. O que cientos de militantes del PSOE ataquen las sedes del PP en aras de la libertad, o que el gobierno actual pacte con todos los partidos la expulsión del PP –MEDIA ESPAÑA- de las instituciones, -aunque estos partidos sean proclives a la desintegración de nuestro país, simpatizantes del terrorismo, como PNV, ERC, o aun más, terroristas como Batasuna o derivados-. Este tipo de cosas me recuerda enormemente al Pacto de San Sebastián para acabar con la monarquía o posteriores para terminar con la CEDA, -como el conato de Golpe de estado en 1934 porque un partido de derechas ganó las elecciones, algo que nunca ha tolerado la izquierda- . El colmo de la desesperanza es observar como Peces Barba llama “bueno” a Carrillo, responsable directo y artífice de miles de muertes en la guerra civil, pone el grito en el cielo junto con sus “compañeros” cuando a éste le atacan unos descerebrados y estúpidos ultras en la presentación de un libro, y permite que durante días se forme una campaña “antifascista” en su universidad para atacar a un ESCRITOR como Pío Moa, y no sólo no emite ni una palabra de desaprobación a éstos actos, sino que además ha dejado entrever que se encargará de que no vuelva por allí este historiador. Esta es la libertad de “su” expresión. El colgar el sambenito de fascista a cualquiera que no comulgue con las ideas de partidos como el PSOE –ideas por otra parte cambiantes, según sople el viento, y si no que se lo digan a Nicolás Redondo Terreros, Rosa Diez y demás- es muy viejo. Hoy día, están sufriendo estos descalificativos los políticos del PP, como Mariano Rajoy, o Esperanza Aguirre, símbolo últimamente de la “ultraderecha”, como hace 70 años se lo decían a Gil Robles y se justificaba así –y aun hoy día- actos como el levantamiento del 34, muy “legítimo para que esta ultraderecha no acabe con nuestras libertades”. Y sin embargo, uno ve que son políticos que simplemente defienden el liberalistmo, y que con sus aciertos y sus errores, no ponen en solfa los principios elementales de un país y del Estado de derecho, sino que se dedican a sus quehaceres políticos sin aportar diariamente cuatro o cinco disparatados titulares a la prensa como actualmente ocurre . Ahora les toca a historiadores y escritores, que se han salido del carril marcado por el dogma de la izquierda, y por tanto son peligrosos y hay que acabar con ellos. Zapatero, Peces Barba, Llamazares y todos estos, pueden gritar lo que quieran y llenarse la boca con que son ellos los portadores y defensores de principios elementales como la libertad de expresión, pero sus hechos nos muestran lo contrario, y yo amigos míos no me limito a vivir de topicazos sino que trato de estar informado y analizar estas situaciones, así que a mí no me engañan.
Y así se escribe la Historia. Esta la estoy viendo con mis propios ojos y no me la tienen que contar. Por eso creo a Pío Moa.
mayo 28, 2005
Mi hermano
Nunca le perdoné a mi hermano gemelo que me abandonara durante siete minutos en la barriga de mamá, y me dejara allí, solo, aterrorizado en la oscuridad, flotando como un astronauta en aquel líquido viscoso, y oyendo al otro lado cómo a él se lo comían a besos. Fueron los siete minutos más largos de mi vida, y los que a la postre determinarían que mi hermano fuera el primogénito y el favorito de mamá. Desde entonces salía antes que Pablo de todos los sitios: de la habitación, de casa, del colegio, de misa, del cine —aunque ello me costara el final de la película. Un día me distraje y mi hermano salió antes que yo a la calle, y mientras me miraba con aquella sonrisa adorable, un coche se lo llevó por delante. Recuerdo que mi madre, al oír el golpe, salió de la casa y pasó ante mí corriendo y gritando mi nombre, con los brazos extendidos hacia el cadáver de mi hermano. Yo nunca la saqué del error.
©Rafael Novoa 2002 - PRIMER PREMIO RELATOS HIPERBREVES 2002.
©Rafael Novoa 2002 - PRIMER PREMIO RELATOS HIPERBREVES 2002.
mayo 27, 2005
¿3 contra 3 de baloncesto?
Aloha.
He leído por ahí que el fin de semana del 18-19 de junio se ha organizado un torneo de 3 x 3 de baloncesto por Carabanchel. Lo leo con nostalgia... Hace ya 7 años que jugué el último (creo que fue el de Aluche). ¿A alguien le apetecería apuntarse? Se buscan jugadores con experiencia en el campo, con altura, con buen tiro, en fin. Supongo que todavía se juega a ésto en una sóla canasta. Lo digo para no correr mucho, ya sabéis.
He leído por ahí que el fin de semana del 18-19 de junio se ha organizado un torneo de 3 x 3 de baloncesto por Carabanchel. Lo leo con nostalgia... Hace ya 7 años que jugué el último (creo que fue el de Aluche). ¿A alguien le apetecería apuntarse? Se buscan jugadores con experiencia en el campo, con altura, con buen tiro, en fin. Supongo que todavía se juega a ésto en una sóla canasta. Lo digo para no correr mucho, ya sabéis.
Por fin un buen partido de fútbol
Aloha.
El miércoles pude contemplar cómo el histórico Liverpool derrotaba a un sorprendido Milán. Fue un partido largo, pero intenso. La verdad que partidos como éstos es muy difícil verlos. Incluso con la lotería de los penaltis. Me alegré por varios motivos. Porque no ganaron los italianos, que son un coñazo jugando al fútbol. Sobre todo porque había unos cuantos españoles allí implicados, y que colaboraron en el triunfo. Unos más y unos menos pero da igual. Lo siento por Morientes, que no le cuenta la copa de Europa, aunque es un tío listo: lleva 3 copas de Europa con el Madrid, fue finalista con el Mónaco el año pasado y campeón éste aunque no le cuente. Felicidades.
Para terminar, cómo mola la foto del campeón con banderas españolas....
El miércoles pude contemplar cómo el histórico Liverpool derrotaba a un sorprendido Milán. Fue un partido largo, pero intenso. La verdad que partidos como éstos es muy difícil verlos. Incluso con la lotería de los penaltis. Me alegré por varios motivos. Porque no ganaron los italianos, que son un coñazo jugando al fútbol. Sobre todo porque había unos cuantos españoles allí implicados, y que colaboraron en el triunfo. Unos más y unos menos pero da igual. Lo siento por Morientes, que no le cuenta la copa de Europa, aunque es un tío listo: lleva 3 copas de Europa con el Madrid, fue finalista con el Mónaco el año pasado y campeón éste aunque no le cuente. Felicidades.
Para terminar, cómo mola la foto del campeón con banderas españolas....
mayo 24, 2005
La anécdota del barómetro
Aloha.
Voy a pegar un texto cojonudo que he descubierto en un blog. No pego el enlace porque el blog tiene un formato un poco malo y venía dentro de varios post. Aquí viene:
El texto que aparece a continuación es un clásico de Internet. Circula por la red en multitud de variantes. Apareció originalmente en la revista Saturday Review, el 21 de Diciembre de 1968. Su autor es un profesor americano de física llamado Alexander Calandra.
Hace algún tiempo recibí una llamada de un colega que me pidió si podría arbitrar en la calificación de una pregunta de examen. Iba dar un cero a un estudiante por su respuesta a una pregunta de física, mientras que el estudiante afirmaba que debería recibir la máxima nota y así se haría si el sistema no se hubiera organizado en contra de los estudiantes: El profesor y el estudiante acordaron acudir a un árbitro imparcial, y me eligieron a mi.
Acudí al despacho de mi colega y leí la pregunta del examen: “Demuestra como se puede determinar la altura de un edificio alto con la ayuda de un barómetro”
El estudiante había contestado: “ Lleva un barómetro a lo alto del edificio, átale una cuerda larga, haz que el barómetro baje hasta la calle. Mide la longitud de cuerda necesaria. La longitud de la cuerda es la altura del edificio”
Hice notar que el estudiante realmente tenía derecho a una buena nota ya que había contestado a la pregunta correctamente. Por otra parte, si se le asignaba una buena nota contribuiría a que recibiese una buena calificación en su curso de física. Se supone que una buena calificación certifica competencia en física, pero la respuesta dada no se correspondía con esto. Sugerí entonces que se le diera al estudiante otra oportunidad para contestar a la pregunta. No me sorprendió que mi colega estuviese de acuerdo, sin embargo si lo hizo el que el alumno también lo estuviera.
Le di al estudiante seis minutos para responder a la pregunta con la advertencia de que la respuesta debía mostrar su conocimiento de la física. Al cabo de cinco minutos, no había escrito nada. Le pregunte si se daba por vencido, pero me contesto que no. Tenía muchas respuestas al problema ; estaba buscando la mejor. Al minuto siguiente escribió corriendo su respuesta que decía lo siguiente:
“Lleva el barómetro a lo alto del edificio y asómate sobre el borde del tejado. Deja caer el barómetro, midiendo el tiempo de caída con un cronómetro. Luego usando la fórmula S=1/2 · g · t², calcula la altura del edificio.
En este momento le pregunte a mi colega si se daba por vencido. Estuvo de acuerdo y le dio al estudiante la máxima nota.
Al salir del despacho de mi colega recordé que el estudiante había dicho que tenía otras muchas respuestas al problema, así que le pregunte cuales eran. “Oh, si, ” dijo el estudiante. “Hay muchas maneras de determinar la altura de un edificio alto con un barómetro. Por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro, la longitud de su sombra, y la longitud de la sombra del edificio; luego usando una simple proporción, determinas la altura del edificio.”
“Excelente, “ le respondí. “¿Y las otras?”
“Si, “ dijo el estudiante. “Hay un método muy simple que le gustará. En este método se toma el barómetro y se comienza a subir las escaleras. A medida que se van subiendo las escaleras, se marca la longitud del barómetro a lo largo de la pared. Luego se cuenta el número de marcas y esto dará la altura del edificio en unidades barómetro. Un método muy directo.”
“Desde luego, si quiere un método más sofisticado, puede atar el barómetro al final de una cuerda, balancearlo como un péndulo; con él determina el valor de ‘g’ a nivel del suelo y en la parte superior del edificio. De la diferencia entre los dos valores de ‘g’ se puede calcular la altura del edificio.”
Finalmente, concluyó, “hay muchas otras formas de resolver el problema. Probablemente la mejor,” dijo, “ es llamar en la portería. Cuando abra el portero, le dices lo siguiente: “Sr. portero, aquí tengo un barómetro excelente. Se lo daré, si me dice la altura de este edificio.”
En este momento le pregunté al estudiante si conocía la respuesta convencional a la pregunta. Reconoció que si, dijo que estaba harto de que los profesores del instituto y de la facultad trataran de enseñarle como tenía que pensar, usando el “método científico,” y a explorar la lógica profunda de la materia de una manera pedante, como se hace a menudo en matemáticas, en lugar de enseñarle la estructura de la materia. Teniendo esto presente, decidió recuperar el escolasticismo como un asunto académico para desafiar las atemorizadas aulas de América.
Nunca te acostarás sin saber nada nuevo.
Voy a pegar un texto cojonudo que he descubierto en un blog. No pego el enlace porque el blog tiene un formato un poco malo y venía dentro de varios post. Aquí viene:
El texto que aparece a continuación es un clásico de Internet. Circula por la red en multitud de variantes. Apareció originalmente en la revista Saturday Review, el 21 de Diciembre de 1968. Su autor es un profesor americano de física llamado Alexander Calandra.
Hace algún tiempo recibí una llamada de un colega que me pidió si podría arbitrar en la calificación de una pregunta de examen. Iba dar un cero a un estudiante por su respuesta a una pregunta de física, mientras que el estudiante afirmaba que debería recibir la máxima nota y así se haría si el sistema no se hubiera organizado en contra de los estudiantes: El profesor y el estudiante acordaron acudir a un árbitro imparcial, y me eligieron a mi.
Acudí al despacho de mi colega y leí la pregunta del examen: “Demuestra como se puede determinar la altura de un edificio alto con la ayuda de un barómetro”
El estudiante había contestado: “ Lleva un barómetro a lo alto del edificio, átale una cuerda larga, haz que el barómetro baje hasta la calle. Mide la longitud de cuerda necesaria. La longitud de la cuerda es la altura del edificio”
Hice notar que el estudiante realmente tenía derecho a una buena nota ya que había contestado a la pregunta correctamente. Por otra parte, si se le asignaba una buena nota contribuiría a que recibiese una buena calificación en su curso de física. Se supone que una buena calificación certifica competencia en física, pero la respuesta dada no se correspondía con esto. Sugerí entonces que se le diera al estudiante otra oportunidad para contestar a la pregunta. No me sorprendió que mi colega estuviese de acuerdo, sin embargo si lo hizo el que el alumno también lo estuviera.
Le di al estudiante seis minutos para responder a la pregunta con la advertencia de que la respuesta debía mostrar su conocimiento de la física. Al cabo de cinco minutos, no había escrito nada. Le pregunte si se daba por vencido, pero me contesto que no. Tenía muchas respuestas al problema ; estaba buscando la mejor. Al minuto siguiente escribió corriendo su respuesta que decía lo siguiente:
“Lleva el barómetro a lo alto del edificio y asómate sobre el borde del tejado. Deja caer el barómetro, midiendo el tiempo de caída con un cronómetro. Luego usando la fórmula S=1/2 · g · t², calcula la altura del edificio.
En este momento le pregunte a mi colega si se daba por vencido. Estuvo de acuerdo y le dio al estudiante la máxima nota.
Al salir del despacho de mi colega recordé que el estudiante había dicho que tenía otras muchas respuestas al problema, así que le pregunte cuales eran. “Oh, si, ” dijo el estudiante. “Hay muchas maneras de determinar la altura de un edificio alto con un barómetro. Por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro, la longitud de su sombra, y la longitud de la sombra del edificio; luego usando una simple proporción, determinas la altura del edificio.”
“Excelente, “ le respondí. “¿Y las otras?”
“Si, “ dijo el estudiante. “Hay un método muy simple que le gustará. En este método se toma el barómetro y se comienza a subir las escaleras. A medida que se van subiendo las escaleras, se marca la longitud del barómetro a lo largo de la pared. Luego se cuenta el número de marcas y esto dará la altura del edificio en unidades barómetro. Un método muy directo.”
“Desde luego, si quiere un método más sofisticado, puede atar el barómetro al final de una cuerda, balancearlo como un péndulo; con él determina el valor de ‘g’ a nivel del suelo y en la parte superior del edificio. De la diferencia entre los dos valores de ‘g’ se puede calcular la altura del edificio.”
Finalmente, concluyó, “hay muchas otras formas de resolver el problema. Probablemente la mejor,” dijo, “ es llamar en la portería. Cuando abra el portero, le dices lo siguiente: “Sr. portero, aquí tengo un barómetro excelente. Se lo daré, si me dice la altura de este edificio.”
En este momento le pregunté al estudiante si conocía la respuesta convencional a la pregunta. Reconoció que si, dijo que estaba harto de que los profesores del instituto y de la facultad trataran de enseñarle como tenía que pensar, usando el “método científico,” y a explorar la lógica profunda de la materia de una manera pedante, como se hace a menudo en matemáticas, en lugar de enseñarle la estructura de la materia. Teniendo esto presente, decidió recuperar el escolasticismo como un asunto académico para desafiar las atemorizadas aulas de América.
Nunca te acostarás sin saber nada nuevo.
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